Las vías de comunicación son terrestres y acuáticas, consistiendo las primeras en caminos ordinarios ó carreteras y ferrocarriles; y las segundas, en el mar, los ríos y los canales de navegación. Cada una de estas clases de vías tiene aplicaciones y ventajas especiales: en el camino ordinario no es indispensable el vehículo para que las personas se trasladen de uno á otro lugar; los ferrocarriles hacen el transporte rápido y muy barato: el mar y los ríos navegables son caminos abiertos por la Naturaleza misma, y sólo requieren algunas construcciones complementarias, como los puertos, muelles, etc.; y los canales, por último, además de que ocasionan muy pocos gastos de tracción, se utilizan para el riego y prestan un gran servicio á la agricultura.
Al mismo tiempo que al transporte de cosas y personas, las vías de comunicación se aplican á transmitir el pensamiento y establecer continuas relaciones entre los productores más lejanos. Los correos, así como los telégrafos dedicados particularmente á ese fin, son uno de los progresos más estimables y uno de los agentes más eficaces de la vida económica moderna.
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